Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

Taller Literario

 

Encuentros

Nada los unía salvo esta historia que a partir de aquí narraré y que fue escrita hace algunos años por quién sabe quién. No se parecían en nada. Eran humanos, eso hay que reconocerlo, pero en referencia a otras características más específicas eran muy diferentes. Principalmente eran de sexos opuestos. Ella era joven y bella, por consiguiente muy llamativa. Se desempeñaba en la labor del modelaje publicitario, tenía una educación palaciega, era soberbia y podía conseguir con sus caprichos lo que quisiese. En tanto que a él, escritor empedernido, humilde y calmo, le estaban vedados muchos deseos. No era viejo pero los años y las penas habían pasado por él dejando algunas huellas en el cuero cabelludo y en los alrededores del abdomen, para no hablar de los nervios, del colesterol y la hipertensión. Sus locaciones respectivas eran casi extremadamente opuestas: ella, muy al norte; él, muy al sur. Sólo lo que algunos llaman casualidad y, con el correr del tiempo tiende a develarse como causalidad, podía llegar a unirlos. Teniendo en cuenta que se ignoraban y estaban alejados habría que librar todo a manos del destino, había cosas que hacían imposible el encuentro.
Sin embargo, esta historia que narro dice que durante las noches, de alguna manera ilógica, fantasmagórica pero no onírica, estos dos personajes se encontraban -ora en las playas del sur, a orillas del mar o en los arbustos que cubren los médanos, ora en los estudios fotográficos, propiedad de ella, muy al norte- para amarse con descaro y buena gana, transgrediendo los límites que sus condiciones pregonaban. Apenas se decían algunas cosas como si se conocieran desde siempre o como si no se conocieran. Se besaban, se acariciaban. Cuando estaban en la playa él le cubría los senos con arena y esperaba que la gravedad y el viento los descubriese para él. Extrañamente en estos encuentros no exponían mucho de sus rasgos personales. Sólo eran para el otro una forma pura. Sabían los dos que esto, que durante las noches les pasaba, era algo único e increíble. Era lo suficientemente concreto para ser sueño y demasiado bueno para ser real. La mañana que sucedía a cualquiera de estas noches era difícil de entender para ellos: despertaba cada quien en su cama, solo. A los pocos segundos cuando se evaporaban las alucinaciones nocturnales -porque para ellos era más fácil creer que eran alucinaciones- daban por responsable al sueño y al inconsciente y cumplían con su vida de manera habitual, aunque si alguien hubiese podido iluminar el seno de la mente de estos personajes, habría visto que existía una mínima y enterrada esperanza de que llegara la noche y con ella nuevamente el encuentro.
A estas alturas de la historia, los dos personajes vivían un idilio acentuado. Naturalmente él comenzaba a sentirse más joven, con un óptimo estado físico y espiritual. Ella había logrado mejorar algunas conductas y ya no consumía cocaína. Pero algo pasó. No siempre las historias están bien lubricadas como para que nadie salga herido, sino más bien todo lo contrario y ésta no era la excepción. Una noche el contrajo insomnio, lo que lo enloqueció echándolo a vagar sin rumbo en la busca de la muchacha. Ella se suicidó la primera noche que él no estuvo.
En este mundo donde parecen mezclarse los sueños y las realidades es tan difícil que aquéllos se materialicen en éstas como que el tiempo comience a correr hacia atrás o hacia el costado. Pero queda una duda que la historia no revela: ¿habría vuelto a soñar aquel hombre? Y si lo hizo ¿por qué no con ella?. Entonces la historia podría continuar o empezar de nuevo.

Pablo Videla
Julio de 2003

 

Volver a la Página del Taller Literario

 

Pje. Adrogué (ex Constitución) 186
(1836) Llavallol
Tel. 4298 6277
Fax 4293 1047

Volver arriba

 

 


 [Página Principal] [Breve Reseña] [Teatro Cosmopolita] [Cartelera] [Actividades] [La Banda] [Coro] [Novedades] [Clasificados] [Comisión Directiva] [E-mail]