Imagínense un mundo, digamos, "despalabrado", sin la existencia de palabra o lenguaje alguno. ¿Cómo sería?. ¿Sería mudo, sin ningún ruido o sonido? No necesariamente.
Le pediré a Usted, mi Lector, que reflexione un momento.
Podría decir: sólo sígame la corriente y deje a su mente divagar por aguas turbias y profundas.
Piense: ¿Existiría para Usted, entonces, alguna remota posibilidad de que el mundo en sí fuera MUNDO?.
Llevemos el tema a lo más esencial. ¿Podríamos, realmente, pensar?
He puesto mi atención en esto último algunas veces. Creo que no podríamos, lo cual nos limitaría a ser sólo animales dignos y no majestuosos reyes. Fíjese Usted en una sola cosa, sólo una, a la que no encuentro solución: nosotros pensamos con palabras ¿verdad?. Si no existieran ¿cómo pensaríamos? Y más aún, ¿cómo pensaba el hombre primitivo?. O bien, ¿cómo piensan los recién nacidos, desconocedores de toda palabra?
Son, éstas, cosas que realmente no entiendo ni puedo -creo- abarcar. Sólo espero, con todo mi anhelo, que el lenguaje nunca se desvanezca de esta Tierra, pues es un sabio don que nos ha sido otorgado.
Tal vez, hasta la vida desaparecería y el futuro y el pasado serían rotundos nuncas y seríamos nadie dentro de una inmensa nada.