15-4-1875
Querido Diario:
Nos mudamos ¡Otra vez! Es la quinta vez en lo que va del año. No aguanto más. Quiero quedarme en un lugar y basta. ¡UFA!. Además yo me había hecho de nuevos amigos. ¿Ahora qué les digo a Martín, Esteban, Pablo y Julio?. ¿Cómo hago para despedirme de ellos cuando les juré que los iba a acompañar ‘por toda la eternidad’ y que seríamos los mejores amigos del mundo?
Es terrible. Creo que no le voy a hablar a mi madre por diez años, así va a aprender a respetarme. Yo le había dicho que no quería volver a mudarme.
Bueno me voy a cenar.
Hasta mañana.
20-04-1875
Querido Diario:
La nueva casa es muy bonita, pero aburrida, no hay nada para hacer. Ni siquiera puedo ayudar en las tareas cotidianas porque tenemos criadas. Todavía sigo enojado con mamá y parece que ahora ella está enojada conmigo. Es feo estar enojado, no me gusta nada. Además tengo que poner cara de malo cada vez que me cruzo con mamá y eso cansa. Creo que mañana la voy a perdonar.
21-04-1875
Hoy fue un día hermoso: la perdoné a mamá (aunque no se lo dije a ella) y ahora puedo sonreírle. Además encontré un lugar secreto. Un lugar y un duendecito. Creo que se va a llamar Martinito (se parece a don Martín, un gaucho que me regaló un petiso, y también en recuerdo de mi mejor amigo, Martín). Espero que le guste. Lo descubrí ayer a la noche y estuvimos hablando por un montón de tiempo. Realmente lo quiero mucho y es el mejor amigo que encontré hasta ahora.
Chau, me voy a dormir.
30-4-1875
Querido Diario:
No me siento muy bien últimamente. El otro día tuve mucha fiebre y ahora tengo una tos terrible. Ayer vino a verme el doctor Wilde y dijo que es grave y debe serlo porque nunca está tan serio. ¿Creés que me voy a morir?. Mi mamá me dijo que no pero ayer la escuché llorar en la habitación de al lado. ¡No quiero morirme! Justo ahora que la estaba pasando tan bien. Martinito me estaba contando de su gran viaje desde Francia hasta aquí.
Bueno chau. Vino a verme el médico. Deseame suerte.
1-5-1875
Querido Diario:
Realmente estoy enfermo, me voy a morir. Hoy a la mañana me lo dijo el doctor Wilde y, la verdad, le creo. Me siento muy mal. Ya le conté a Martinito y dijo que él me va a salvar, va a buscar una forma de ahuyentar a la muerte. Espero que le vaya bien. Ya no me siento como para seguir escribiendo más. Así que chau, mi querido Diario. Deseame suerte, mucha suerte.
10-6-1875
Querido Diario:
Hace diez días que recuperé la conciencia. Estuve un mes en coma pero no me morí. Todos están muy contentos y yo estaba igual pero ahora estoy triste. No puedo encontrar a Martinito, sé que él me salvó pero no lo puedo encontrar para darle las gracias. ¿Se habrá sacrificado por mí?
17-6-1875
Querido Diario:
Sigo sin poder encontrar a Martinito. Todos me ayudaron a buscarlo por la casa pero no lo encontramos por ningún lado. Yo ya sé dónde está, sé que está muerto, pero nadie me cree.
Mañana vienen a limpiar el aljibe, pero no va a ser divertido como otras veces. No voy a poder mostrarle la tortuga a Martinito.
18-6-1875
Querido Diario
¡Lo encontré!. ¡Encontré a Martinito!. Estaba en el aljibe. Unos señores lo rescataron.
Me dijo que realmente él me salvó, tal como yo creía. Habló con la muerte y la distrajo, le contó cuentos e historias de Francia. Y como mi tiempo pasó, la muerte se enfureció con Martinito. Lo persiguió, lo agarró y lo tiró al aljibe. Estuvo ahí solito durante tres semanas, pobre Martinito. Pero ahora está de vuelta conmigo y gracias a él mi vida va a volver a ser hermosa y feliz.
Seguiría escribiendo pero se te acaban las páginas, así que hasta la vista y que te vaya bien. Gracias por tu ayuda y por todo. Te voy a extrañar. Cuando me compre otro diario le voy a pedir que te mande saludos míos. Bueno, chau. Te quiero mucho.
Daniel.
Técnica usada: Luego de leer “El hombrecito del azulejo” de Manuel Mujica Láinez, contar la historia desde el lugar de un personaje